Sé que ella leía: recuerdos

Sé que ella leía: recuerdos

Escribo en víspera del 10 de mayo. Mañana se celebra en México el día de la madre. Muchos celebrarán con sus mamás, otros harán llamadas y videollamadas para felicitarlas; para mí siempre ha sido un día complicado. Un poco agridulce. A diferencia de otros años, éste me gustaría recordar a mi mamá con una de las tantas facetas que conocí de ella: su yo lectora.

Curiosamente, son pocas las memorias que tengo de ella leyendo o con un libro en mano, salvo los libros de música y los recetarios. Sin embargo, se me quedó muy grabada la imagen de una niña arropada en su cama y su madre leyéndole un libro. Era Narnia: El león, la bruja y el ropero. Me leía unas cuantas páginas a modo de cuento de buenas noches y yo escuchaba fascinada con esa mágica historia.

mi mamá la que fue lectora
Mi mamá en algún momento de la vida.

Mi mamá tenía voz de cuenta cuentos, esos que te atrapan y cambian las tonalidades cada vez que es necesario. Así te metía en la historia, era maravilloso. Si bien no terminamos de leer Narnia, sembró en mí ese gusto por las historias y motivó en múltiples ocasiones a que su hija, pésima lectora en ese entonces, se sumergiera en un mundo que todavía le resultaba desconocido.

Años después, una vez que apareció ese primer libro que me condujo por un camino sin retorno, me enfrenté a uno de los rincones más sagrados de la casa: el librero de la sala. Cuatro repisas de cristal repletas de libros delgados y gordos, revistas y demás. Me paré en la silla del escritorio y me incliné para leer los títulos. Había libros de Mario Benedetti, los recuerdo bien, pero no fue uno de esos el seleccionado, sino La princesita.

Se convirtió en el primer libro que tomé de la colección de mi mamá, toda una lectora, y quizá el que más me ha gustado. Viendo los títulos, sus gustos y los míos no son tan distintos. ¿Romance? Súper sí, digo… encontré a Benedetti y Como agua para chocolate de Laura Esquivel, entre otros. Había libros mágicos, entre ellos el ya mencionado, La princesita; un indispensable, El principito; uno que hallé hace un año y es uno de los favoritos de una amiga, Pollyanna; y obras latinoamericanas, como Cien años de soledad de García Márquez.

Imagino que una plática con ella sobre Literatura hubiese sido muy interesante. Imagino que pudimos intercambiar libros, incluso de Comunicación, Periodismo y ondas más profesionales; después de todo, estudiamos lo mismo. Imagino mucho, pero hoy me toca agradecerle mil cosas, como haber dejado esos libros a la vista y muy al alcance de una niña curiosa. ¿Quién sabe? Quizá sin ellos no sería la lectora de hoy.

3 Comments

  1. Aniuska barrera

    Muy lindo.

  2. Ale Cervera

    Hermoso! Ella siempre conversadora, alegre y lectora. Yo igual la recuerdo con un libro en su mano, sentada en las escaleras de nuestra casa de México comiendo galletas, acostada en su cama leyendo o en el portal sentada en una silla balanceandose, ahí tambien nos comimos un frasco de aceitunas una mañana de navidad o año nuevo, que era cuando en casa había cosas ricas para comer. Tambien te puedo contar que era super cuidadosa con sus libros a la hora de prestarlos, te hacía un pagaré con tu nombre y la fecha en que te estaba prestando el libro, y ese pagaré se quedaba en el lugar del libro. Así no se le perdía ningún libro.
    El 1o de mayo, fecha tan festejada pero igual dificil para nosotros, ella aunque nos acompaña desde arriba, la seguiremos sintiendo como un pilar en nuestras vidas.

  3. La tía Lupis

    Olí muchas felicidades me encantaron estos párrafos dedicados a tu mamita.

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