Ruthless Gods: monstruos y dioses

Ruthless Gods: monstruos y dioses

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Terminé Wicked Saints con una inmensa necesidad de continuar la historia, ¿qué pasaría a continuación con los personajes? ¿Malachiasz consiguió lo que buscaba? ¿Qué era exactamente lo que éste quería? Muchas preguntas se posaron en mi mente y en ese momento solo pude hacer una cosa: tomar Ruthless Gods y descubrirlo por mí misma. 

Ruthless Gods retoma la historia un par de meses después del final de Wicked Saints. Nadya fue abandonada por sus dioses, ya no tiene ni un gramo de magia y está atorada en la corte enemiga. De Malachiasz ni sus luces; está luchando con el resultado de su intento por alcanzar la divinidad, pero no es suficiente. Serefin, ahora rey de Tranavia y con una corte en su contra, escucha en su cabeza las voces de dioses en los que no cree. 

La guerra entre Kalyazin y Tranavia no solo sigue ahí, sino agarró vuelo con sucesivos logros del primer reino. Sin embargo, ese es el menor de los problemas: los dioses están por tomar acción. ¿Pero son realmente dioses? Entre más nos internamos en la novela, mayor es la duda. 

“Chaos is inevitable. It is a storm that passes eternally through the world.”

Emily A. Duncan, Ruthless Gods.

Antes de seguir, me detengo a advertir sobre la cantidad de sangre y la existencia de un episodio de violencia autoinflingida que ocurre entre las páginas 513 y 514 (de la edición en pasta dura en inglés), un par de páginas antes del capítulo 43.

Ruthless Gods de Emily Duncan reseña por bookishbruha olivia camarena
Detalle de Wicked Saints y Ruthless Gods de Emily Duncan. Fotografía por Olivia Camarena.

El mundo, por favor.

“Moths” de Irina Plachkova.

Una amiga me hizo ver hace no mucho tiempo que el ambiente y el mundo son factores que me fascinan en una novela. Aquí se confirma. Ruthless Gods nos ayuda a comprender mejor el mundo en el que se desarrolla la historia, su magia y el origen de la divergencia entre Kalyazin y Tranavia. ¡Y algo extraordinario: conocemos territorio “divino” y los viejos dioses! 

Es demasiado, no porque Wicked Saints se haya desempeñado pobre en la construcción del mundo. Para nada, Ruthless Gods pone su granito de arena, la siguiente fase a la base sólida que se construyó antes. A esto agregamos la narrativa de Emily Duncan, que volvió a envolverme por completo. Fácilmente podría evocar el frío extremo de Kalyazin o la oscuridad masiva de las Minas de Sal en Tranavia. 

¿La influencia eslava de la que hablé en la reseña de Wicked Saints? Presente y muy viva.

La oscuridad y nuestros personajes

Aunque soy fan acérrima de las Dark Academias, villanos y la fantasía oscura, poco me imaginé que fuese a encontrar una historia que sucesivas veces envolviese a sus personajes en un manto de oscuridad. Y no solo eso, Ruthless Gods va tirando de ellos (y nosotros) poco a poco hasta el punto de no retorno. 

“Monster” de Irina Plachkova.

De nuestros tres protagonistas, porque a estas alturas la autora ya se aseguró de que entendamos que no es la historia de un chico y una chica, sino tres personajes, el más versado en el trato con la oscuridad sin duda es Malachiasz. Lo vemos en un estado de destrucción, incoherencia y una sed de más, pues nunca es suficiente. Sin embargo, no es el personaje que pasa mayores dificultades e incluso me atrevo a decir que ciertos momentos llegué a dudar de sus acciones. Entre tantas mentiras y engaños, ¿qué es real?

No, si hablamos de nuevas experiencias viendo a la oscuridad en la cara, la corona se la lleva Nadya o Serefin (el pobre seguro se estaba volviendo loco). En la reseña anterior comenté que Emily Duncan no se limita cuando hablamos de la atracción de Nadya por un ser oscuro, un monstruo. Nadya cae sucesivas veces, pero es hasta Ruthless Gods que comienza a tener una probadita más cercana de lo que verdaderamente es un mundo oscuro. Nuestra protagonista se convierte en la ejecutora de sus propias traiciones (consciente), se ve abandonada y en posiciones dignas para dudar en sus dioses (¿o serán monstruos?). 

Sin embargo, capaz y algunos considerarán que Serefin lo tuvo más complicado. Y sí, pobre, en Ruthless Gods le tocó la mala suerte por completo. El cambio en su vida va más allá de ser rey y las conspiraciones en su corte: Serefin fue tocado por los dioses, aquellos en los que no cree, y eso influye hasta en su percepción del mundo. 

¿Qué espero de Blessed Monsters?

Pese a mi encanto con Ruthless Gods, sus nuevos personajes y las relaciones cercanas de nuestros personajes, tengo la necesidad de conocer más sobre Parijahan. Tengo la fuerte sensación de estar frente a un personaje que podría tener un papel más relevante, más que una amiga cercana de Malachiasz o una compañera cercana de Nadya. 

Me queda esperar a abril, meses que se asoman como una larga espera. Será el último libro y ojalá que como este alcance un espacio en el estante de favoritos.